lunes, 21 de septiembre de 2009

Federico Solórzano


De nuestro pasado número, dedicado al Año Internacional de Darwin
Entrevista Federico Solórzano

Exhumador del pasado






El ingeniero Solórzano, gran precursor de la paleontología en Jalisco


Las piezas se miran frágiles y diminutas, amontonadas en un contenedor, como si se tratase de un rompecabezas.

“Son de roedor” observa el ingeniero, percibiendo mi distracción.


Las cajas inmovilizaban incontables fracciones de seres que alguna vez corrieron por las praderas del Jalisco prehistórico; entre el pródigo muestrario –en realidad, tan sólo el sobrante de una colección repartida en el museo Regional de Jalisco y el Museo Federico Solórzano de paleontología- no sólo se contaban osamentas de roedores o rumiantes del pleistoceno, plioceno y mioceno: notables, se diferenciaban los restos de cráneos humanos, haciendo imposible no recordar el ensayo de Carl Sagan sobre “el cerebro de Broca”. ¿Cuáles fueron los últimos pensamientos y preocupaciones de los cráneos presentes ante mí? ¿Será posible que el mío propio –o el del lector- vaya a terminar en un reciento similar dentro de miles de años?


Me acerqué a observar una pieza que ha sido la pasión particular del octogenario ingeniero y paleontólogo jalisciense Federico Solórzano: el resto de una quijada o arcada imposible de identificar con un grupo humano conocido en las américas, y más emparentada con sus contrapartes primitivas, como el neandertal.


“Se supone, para el bloque conservador de investigadores, que antropológicamente hablando, y paleontológicamente hablando, nada puede ser más antiguo que el horizonte Clovis (algo así como 14 mil años), y no puede haber otra especie en el continente que la sapiens. Punto.”


Su habla es calma y pausada, paciente: sabe de sobra la incredulidad por su descubrimiento el cual, no deja de sorprender, ha recibido más atención por parte de expertos extranjeros que nacionales:


“Cuando yo presento la arcada a alguno de los especialistas, se interesan mucho ‘¿De dónde es?’ preguntan ‘De Chapala’. ‘¡Ah no!’, se acaba el interés.”


Dicho esto, repara en la integridad con lo cual lo presenta: “Y no crea que comparé la arcada con unos cuantos, la comparé con 1200 cráneos. A ninguno se le parecía. Entonces, la comparé con cráneos prehistóricos principalmente: a todos se parecía. Y pues estamos en México, no estamos en África ni nada de eso (…) No es que yo diga que ese cráneo sea de neandertal o algo así:” y enfatiza cada sílaba “digo que se parece.”

No ayuda al caso particular su advenimiento entre un amplio huesario en poder del ingeniero, sin un origen identificable del cómo llegó ahí:


“Los expertos no lo admiten, porque por lo mismo: no hay en contexto. Inicialmente proviene de Chapala, pero ni se encontró en capa geológica, ni asociado con nada pues no se si lo encontré yo o es de los que yo compraba.”


Gonfoterio rescatado por el ingniero Solórzano


El germen del paleontólogo

George Cuvier hacía a los parisinos no caber en su sorpresa: desenterraba de los mismos suelos de su capital nada menos que los restos de un elefante. ¿Cómo era que un ser tan extraño y silvestre hubiera deambulado alguna vez por terrenos franceses? El 21 de enero de 1796, el Instituto Nacional de Ciencias y Artes de esa nación anunciaba algo no menos extraordinario: los fósiles de los elefantes encontrados en París no se parecían ni a los del elefante africano ni su contraparte asiática; se trataba de una especie “extinta”.


Sensación similar debieron haber sentido los jaliscienses cuando se desenterró el mamut de Catarina, en Zacoalco, y todavía está fresco el hallazgo del gonfoterio de Chapala. El Ingeniero Solórzano estuvo involucrado en ambas extracciones, en la primera como consejero, en la segunda, invitado por su amigo el arqueólogo Otho Schöndube, quien lo saca de apuros ante la anticuada ley mexicana en materia paleontológica, la cual impide la acción directa de un paleontólogo en el acto de desenterrar sus hallazgos:


“El paleontólogo no puede hacer excavaciones: las tiene que hacer el arqueólogo, y entonces dice uno ‘¿Cómo?’ Y el paleontólogo está de mirón.”


Tanto en el caso de Cuvier como en el de Solórzano, se nota el mismo germen del exhumador de fósiles; la misma obsesión por lo poco discernible convirtiendo miles de horas dedicadas a un trabajo metódico en una especie de hedonismo espiritual“cuando a uno le gusta, ¡Huy!; me la pasaba horas enteras en eso.” Confiesa.

“¡A ver, Solórzano!” decía uno de sus maestros, el cual usaba los buenos dotes del joven ingeniero para el dibujo como un eficaz método pedagógico, “¡Pase y dibuje lo que vamos a ver hoy!”. De ahí la gratitud del ingeniero a la paciencia de sus mentores para lo que él llama “su mala memoria”: “Yo dibujaba bien, si usted quiere no me aprendía las cosas bien pero si las dibujaba bien.”


Fue alumno del ingeniero don José Luis Medina Gutierrez, así como de –nada menos que- don José María Arreola, con quienes hacía excursiones al campo del tipo que no puede adquirirse con dinero:


“Era maravilloso ir con esos dos señores” recuerda. “eran dos personas muy inteligentes, muy interesadas en todo, y era un verdadero deleite oírlos comentar sobre geología, sobre paleontología, sobre botánica, sobre todo lo que eran las ciencias naturales. Y ahí fue donde realmente me comenzó a interesar en serio todo lo que era la paleontología.”


En una época donde no era posible estudiar la carrera de biología –menos aún paleontología, profesión a la fecha imposible de estudiar en México-, el ingeniero Solórzano tuvo que apuntar a una franja cercana al blanco: químico farmacobiólogo “no porque me interesara la farmacia, lo que me interesaba era la biología. Fui pésimo para estudiar farmacia: era horrible. Era un peligro para mi estabilidad mental.”


En su primoroso estudio, o en su sótano y ático, donde permanece otra gran colección de fósiles animales o vegetales, me vi abordado por la presencia de una mente cuyo apetito por el conocimiento parecía tan voraz como insaciable, más común en hombres como don José María Arreola que entre el individuo común de todos los días.


“Ahora todos los jóvenes recurren a la computadora y se meten en el Internet a los programas x, pero no hay, realmente, como un buen maestro.”



Los fósiles ya no platican lo que solían hacer

En la marcha de su carrera, el ingeniero Solórzano ha podido ver la transformación sufrida por los dinosaurios magnetizando su imaginación cuando niño; de torpes y pesados reptiles, a criaturas “sino ágiles, cuando menos es otra la manera de trasladarse” a la de entonces, “la manera de comer, la manera de atacar o la manera de defenderse, porque, mediante las computadoras se les ha dado movimiento a las figuras y se sabe más o menos cómo podrían moverse; porqué las colas tan largas, que servían de contrapeso a los cuellos tan largos.”

Al estar Jalisco sepultado por un mar poco profundo en el Mesozoico característico a los dinosaurios, no es probable encontrar restos de estos seres, aún cuando teóricamente sus contrapartes marinas sí debieran permanecer sepultadas y latentes, aguardando en algún apartado recinto por la irrupción de la curiosidad humana:


“Aquí lo que hay mucho son restos del pleistoceno: hay mamutes, hay caballos, hay camello; un poquito menos, del pliosceno, pues hay otras especies: tigre dientes de sable, hay oso, etc. Y del miosceno, un poquito anterior, hay rinoceronte, hay otras especies. El más común es el mamut y el caballo.”


El ingeniero se despidió de mí para regresar a su estudio de lo que ya no existe.

José Langarica


Link:

Conoce el museo de Paleontología de Guadalajara, Federico Sólorzano


José Hernández, los sueños se cumplen




Tenía todo en su contra, pero su trabajo y voluntad se impusieron por encima de los retos

José Hernández Moreno nació en French Camp, California, pero pasó mucho tiempo en la tierra de sus padres, La Piedad Michoacán, o laborando en campos de pepino, remolacha y tomate, en California. La imagen de los astronautas brincoteando en la superficie de otro mundo animaron sus sueños de explorar algún día el espacio. El reto no sería sencillo. Con su título de ingeniero en electrónica, fue rechazado once veces por parte de NASA. Desde el 2001, sin embargo, (¿podría la fecha ser más evocativa?) es jefe del Área de Materiales y Procesos de la División de Ingeniería Estructural del Centro Espacial Johnson en Houston.

“Las imágenes en televisión de los astronautas caminando en la Luna atraparon mi interés por la ciencia y la ingeniería. Así empecé a estudiar con la idea de algún día ser uno de ellos”, explica para El Universal.

Durante la pasada misión del Discovery, Hernández estuvo responsabilizado del control del brazo robótico auxiliando a los astronautas en sus caminatas espaciales colocando equipo nuevo en la estación espacial internacional.


José Hernández asiste a Danny Olivas, otro astronauta de origen latinoamericano

“Las imágenes en televisión de los astronautas caminando en la Luna atraparon mi interés por la ciencia y la ingeniería. Así empecé a estudiar con la idea de algún día ser uno de ellos”

En la red social tweeter, escribe “Desde el Discovery comparto estas palabras con mis lectores, sobre todo los jóvenes. No lo olviden, la clave está en aferrarse a sus sueños. Todos los tenemos y no hay que permitir que éstos se disuelvan en la cotidianeidad. Y cuando se logran alcanzar, es importante que sirvan a nuestra gente -yo no la olvido, y quiero ayudar a otros a cumplir sus logros- porque ¿de qué sirve llegar a la cima de una montaña si no tienes con quien compartir un abrazo de triunfo? Los logros jamás son individuales, siempre hay alguien tras ellos: una familia, institución, amigos, personas que depositan en uno esperanzas, sueños y anhelos.”.


Entre tanto, el poblado de Ticuitaco, en Michoacán, planea ya erguir un museo de ciencia en honor Hernández, con el propósito de inspirar a otros a atreverse a soñar y trabajar como este “astronauta mexicano”. El alcalde Ricardo Guzman dijo: "José Hernández es un ejemplo para la juventud.”

Esperemos pronto tener la oportunidad de platicar con él

jueves, 17 de septiembre de 2009

Haumea


Haumea es el miniplaneta iniciando el debate sobre a quiénes entre estos cuerpos deberíamos considerar propiamente “planetas”, y a quienes, por otro lado, en una categoría diferente: la de “mini planetas”. La asociación astronómica mundial temía, entre otras cosas, que en la medida que estos mundos surgen a las afueras del sistema solar, su continua inclusión mantuviera en perpetua obsolescencia a los libros de texto.





Pero Haumea es un mundo intrigante por otras razones. Su forma es elíptica, como un balón aplastado. Su diámetro es como el de Plutón. La rapidez con la cual gira sobre su eje explica su rara morfología (consigue un giro total cada 3.9 horas). Ahora también resulta que Haumea posee una mancha oscura en su superficie, como lo informa Pedro Lacerda, astrónomo de la Queen University en Belfast, en Irlanda del Norte. Lacerda presentó su observación en en el congreso de ciencia planetaria celebrándose en Postdam, Alemania.


Según explica el diario ABC de España, la mancha puede venir de un impacto reciente.


“Lacerda cree que la mancha puede haberse formado como consecuencia de un impacto reciente. Uno lo suficientemente grande como para romper la espesa capa de hielo que cubre la rocosa superficie del planeta y mostrar lo que hay debajo, aunque tampoco se descarta que los materiales detectados procedan en realidad del impactor y no del propio Haumea, o que sean una mezcla de ambas cosas. Según Lacerda, las oscilaciones detectadas en el brillo de la mancha «no son las que se esperan ver en una superficie uniforme. Ahora realizaremos una epectroscopía completa de la mancha para determinar su composición química y resolver el misterio de su origen».”

“Una de las interpretaciones más plausibles de estos datos es que la mancha sea extraordinariamente rica en minerales y componentes orgánicos, mezclados con el hielo que cubre la ovalada superficie del planeta.”


Más información en:


http://www.scientificamerican.com/article.cfm?id=haumea-dark-red-spot







martes, 1 de septiembre de 2009

Nuevo contador

Acabo de poner un contador para poder conocer cuántas personas nos visitan. Saludos!

Abusadillo desde chiquillo

La habilidad para comprender ideas científicas –o no- puede comenzar muy temprano: en la niñez.

A lo largo del siglo pasado y todavía en el presente se puso de moda demostrar como “la nueva física” (aquella venida de Einstein, o en su caso, la mecánica cuántica) desafiaba al sentido común. La verdad es que la ciencia no ha estado haciendo otra cosa desde el principio que demostrar como lo que llamamos sentido común está sencillamente equivocado.





Como un ejemplo, consideren los bucles presentados en la ilustración. Si una pelota entrara por la parte más alta del bucle, ¿qué trayectoria seguiría al salir, A o B? Sorprendentemente, un gran número de personas eligen la opción B (por continuar la curva que la pelota sufrió dentro del bucle) que la opción A, la cual es la correcta. Precisamente porque con frecuencia la naturaleza se comporta de manera distinta a como la mente humana esperaría en un examen a priori, es que la ciencia es un reto para casi cualquiera.

“Estudios psicológicos recientes dejan claro que los bebés no son ‘tabletas en blanco’” escriben Paul Bloom and Deena Skolnick Weisberg en el número de Science del pasado 18 de mayo, donde se hace un compendio de lo que varios investigadores (Bloom y Skolnick incluídos) han encontrado a este respecto; “incluso” continúa Bloom “los niños de un año poseen un rico entendimiento tanto del mundo físico (una ‘Física ingenua’) y el mundo social (una ‘psicología ingenua’). Los bebés saben que los objetos son sólidos, que persisten en el tiempo (aún cuando no se les vea), caen al suelo si no se les sostiene, y no se mueven hasta que se actúa en ellos. También comprenden que la gente se mueve de forma autónoma en respuesta a eventos físicos y sociales, actúan y reaccionan de acuerdo a sus objetivos, y responden con emociones apropiadas a diferentes situaciones”.


“Lamento decirte esto -¡ya que eres un periodista!”– nos dice, “pero no creo que los medios jueguen un gran papel en esto."


Boom y Sknonick se han interesado en cómo los adultos pueden poner resistencia a determinados hechos científicos –alegando que no parece “intuitivo” o “natural” (el típico “no me hace clic”)- quizás, alegan, por eventos que afectaron su desarrollo intelectual durante su infancia.

La idea de que todo en el mundo debe tener un propósito de la misma manera que la decoración de una sala, posiblemente está profundamente escrito en nuestra estructura cerebral y es reafirmado a través de la formación personal. Los niños están seguros de que el propósito de las nubes es “hacer llover.” ¿Podría ser de otra forma?

“Creo que el trabajo con niños es una maravillosa manera de mirar a la naturaleza humana, a lo que tenemos (todos) en común” responde Bloom a El Informador. “En particular, investigaciones con bebes y niños muy pequeños nos pueden hablar sobre los patrones del pensamiento antes de su exposición a cualquier cultura particular”.
Los investigadores conceden al ambiente comunitario una poderosa influencia en el afianzamiento de dichas ideas, especialmente si figuras icono de dicha sociedad insisten en rechazarlas (como sucede con la evolución): “La resistencia” escriben, “persistirá a través de la adultez si las afirmaciones científicas hayan oposición en una sociedad, y serán especialmente fuertes si hay una alternativa no científica que está enraizada en el sentido común y defendida por gente que se piensa son confiables y creíbles”

No obstante, Bloom en lo particular no piensa que los medios ocupen un papel especialmente relevante:

“Lamento decirte esto -¡ya que eres un periodista!”– nos dice, “pero no creo que los medios jueguen un gran papel en esto. Creo que estos sistemas de pensamiento están afianzados en primer lugar en los niños mucho antes de que puedan leer o ver televisión. Si bien los medios pueden apoyar estos sistemas de creencias en los adultos, ello no explica el porque existen en primer lugar.”

Finalmente, Bloom parece sugerirnos que este aprendizaje es algo que podemos dominar a través de la educación, pero -para bien o para mal- no evitar.

“No creo que debamos cambiar la manera en la cual tratamos a los bebés. Los hallazgos experimentales muestran que ellos tienen un entendimiento temprano muy claro de los mundos físico y social; esto emergerá naturalmente, no se necesita enseñanza. Los padres deben tan solo disfrutar de la compañía de sus bebés y pasarla bien con ellos. Podemos sobrellevar conscientemente nuestro entendimiento natural a través de la educación y la ideología. Por ejemplo, podemos llegar a comprender que el dualismo (la separación entre cuerpo y alma) está equivocado. Pero hay límites: creo que todos retenemos esta comprensión natural a un nivel intuitivo o visceral”.

Percepciones humanas y error

Desde el punto de vista humano una serie de eventos físicos parecen tener una explicación clara (y equivocada):


La tierra es plana

El alma y el cuerpo son entidades diferentes

El sol (y todo el cosmos) girar alrededor de nuestro planeta

La tierra no es especialmente antigua


Galileo y el lanzamiento de proyectiles


Por siglos, ingenieros y matemáticos intentaron describir la trayectoria de un proyectil luego de ser disparado, auxiliándose de líneas y círculos. Fue Galileo quien se interesó en las especulaciones de un matemático griego llamado Apolonio de Perga, el cual estudió las secciones cónicas, incluyendo la parábola. Ahora sabemos que un proyectil bajo la influencia de un campo gravitatorio precisamente escribe una parábola. Desde esta perspectiva, cualquier niño de sexto de primaria sería mejor artillero que los profesionales contemporáneos de Galileo. Pero era más fácil pensar en círculos y líneas que en parábolas (resultaba “más natural”) Por cierto, las cavilaciones matemáticas de Apolonio no tenían aplicación alguna cuando este trabajo en ellas (y Apolonio jamás se interesó en dichas aplicaciones).



José Langarica

viernes, 12 de junio de 2009

bombas y demonios

Una bomba es localizada en el Vaticano


Robert Langdon habrá creado gastritis en miles de creyentes en su pasada aparición de El Código Da Vinci. Ahora vuelve para salvar al Vaticano; ¿quién lo hubiera imaginado? Alguien ha robado antipartículas del CERN y ha crado una ingeniosa bomba de antimateria. ¿Podría esto ocurrir? ¿Deberían los gobiernos comenzar a controlar escrupulosamente el tráfico de antimateria como si se tratase de materiales radioactivos? ¿Existe la antimateria, en primer lugar?


La antimateria es real. Surgió primeramente como una suerte de especulación en medio de las ecuaciones del físico Paul Dirac. No se le tomó muy en serio. Hasta que los físicos Robert Milikan y Carl Anderson consiguieron detectar la primera partícula de antimateria casi accidentalmente en una interacción de rayos cósmicos. Era el positrón, o dicho de otra forma, la antipartícula del electrón. Es interesante observar que las partículas de antimateria fueron observadas casi al mismo tiempo que aquellas de materia "convencional".

Estas partículas subatómicas de antimateria son el opuesto de las partículas de material normal; la única diferencia son sus cargas eléctricas contrarias. Cuando una particula y una antipartícula se encuentran, se aniquilan mutuamente convirtiendo su entera masa en energía. Es esta poderosa liberación de energía lo que ha llevado a autores como los de Viaje a las Estrellas en escribir tramas con naves funcionando con motores de antimateria, como ocurre con la nave Enterprise.



La novela "Ángeles y Demonios" sugiere un Nuevo escenario, usando esta energía para crear una bomba. Un cuarto de gramo de antimateria podría liberar el equivalente a cinco mil toneladas de TNT y destruir todo a un kilómetro a la redonda. O eso se dice en la historia.



En realidad los físicos tan solo pueden soñar con tener tal cantidad de antimateria como medio gramo: "Si tomas toda la antimateria que se ha producido en la historia del mundo y la juntaras, no habría suficiente energía para hacer hervir una tasa de te, dice un físico del CERN a la publicación LiveScience.



Crear antimateria requiere un gran esfuerzo merced de aceleradores de partículas. Una particular de antimateria puede surgir ocasionalmente cuando un rayo cósmico golpea la atmósfera superior de la tierra, pero crearlas en un acelerador resulta mucho más práctico que atraparlas de otra manera.


Las partículas son atrapadas en campos magnéticos donde no puedan entrar en contacto con materia alguna. Es así que se han podido atrapar incluso átomos de antihidrógeno, pero tan sólo por un segundo.


Curiosamente la parte de "Ángeles y Demonios" que resultó ser cierta, son los lectores de retina puestos en el CERN, los cuales fueron colocados en este centro, ¡después de haber visto la película!


Al día de hoy es un misterio porqué el universo está formado de materia y no por antimateria.


Referencias


The Truth about Angels, Demons and Antimatter


Cosmología - ¿Que es la antimateria?

Podcast en Scientific American:
Why did Matter Beat Out Antimatter?






miércoles, 10 de junio de 2009

Epidemia de miedo



Todo parece indicar la mayor persistencia de otra epidemia
que asoló
México
entre el 23
de abril y
el seis
de
mayo:
la desinformación



“Vivimos en un mundo que depende completamente de la ciencia y la tecnología. Así mismo, vivimos en un mundo donde nadie sabe nada sobre ciencia y tecnología. Esta es una fórmula para el desastre”.
Carl Sagan

CUANDO EN 1910 SE HIZO PÚBLICO que había cianógeno en la cola de los cometas (esto es, un veneno), el temor cundió por todo el mundo: la cola del cometa Halley, acercándose a la tierra, sin duda nos barrería envenenándonos a todos. Como lo describe Carl Sagan en su libro Cosmos: “mucha gente se aterrorizó, porque no tuvo en cuenta que la cola de un cometa es extraordinariamente difusa: el peligro real del veneno presente en la cola de un cometa es bastante menor que el peligro que ya en 1910 suponía la polución industrial de las grandes ciudades”, enumerando luego algunas de las muchas manifestaciones de miedo de la época. Aún cuando la peligrosidad de la nueva gripe porcina es patente para todos, especialmente en México, la nación con mayor número de muertes debido a su causa, otro tanto de pánico irracional pudo haber ocurrió a nivel nacional entre el 23 de abril y el seis de mayo del 2009. En nuestro miedo por este virus etéreo, ¿no habremos recetando remedios mucho peores que la misma enfermedad? Al satisfacer continuamente el insaciable apetito de información por parte de sus audiencias, ¿no estaremos los medios alimentando ya una suerte de histeria colectiva?


Tales son las preguntas se hacía Howart Kurtz en su editorial del New York Times. “No faltan ángulos para mantener a los carbones de los medios ardiendo” argumenta “el impacto en México, el país que ha sido más golpeado; el impacto en los viajes; el impacto en la bolsa de valores; ¿Qué tal las vacantes de alto nivel en los trabajos de salud federales? ¿Estuvo Obama en peligro por su visita a México? ¿Por qué los republicanos dejaron en la lona a 870 millones de dólares en preparativos para gripes pandémicas dentro del paquete de estímulos? (…)La antes reportera del New York Times, Judith Miller, co-autora del libro Germs, (Gérmenes) dijo a Fox News que “lo que realmente necesitamos “es una tremenda epidemia de calma.”


La brisa antecediendo a la tempestad

Roberto Hernández, neumólogo pediatra por la UNAM, recuerda como los primeros casos por fallecimientos fueron vistos más como una curiosidad que cualquier otra cosa: “La semana de pascua fui al congreso nacional de neumología en Veracruz, y la primera plática a la que asistí se llamaba ‘Nuevos virus respiratorios’; te estoy hablando que es de la segunda semana de abril” recuerda. “En esa plática, un médico infectólogo de un hospital de la ciudad de México nos hablaba de casos esporádicos de muerte por influenza en esa ciudad, específicamente nos hablaban de dos. Yo levanto mi mano y pregunto ‘¿doctor, y esos casos esporádicos a qué se deben? ¿Será por el calentamiento global?’ Y ellos me dicen que sí, que probablemente el calentamiento global ha hecho que virus que no eran comunes en otras épocas, aparezcan. Pero nos lo comentan como una curiosidad. No se hizo un informe ni se le dio la importancia adecuada.”


“Esto no se ha acabado” advierte del doctor Oscar Lenin, quien es infectólogo pediatra por la Universidad de Guadalajara. “Podemos tener otro pico, esperemos que no de la misma intensidad, pero no se ha declarado como erradicado. Está controlado. Ojalá que así siga.”


Advierte cómo esta cepa se presentó de manera inesperada “No teníamos la tecnología específica para aislar el virus” dice. “Muchos hospitales contaban con una prueba de detección rápida, pero para la influenza estacional”. Tales equipos permitían conocer en dos horas si se trataba de la variedad común de influenza, pero como ahora sabemos el AH1N1 era algo totalmente nuevo.


Irónicamente ya existía una ruta de acción desde el 2005 con protocolos de seguimiento coordinados entre diversas naciones, incluyendo a nuestro país, en un modelo de prevención de influenza aviar. Y ese fue justo el problema. Nadie supuso una nueva cepa derivada de la influenza porcina. “Afortunadamente no nos toma de tanta sorpresa” explica el doctor Lenin.”Ya hay un plan estratégico a nivel nacional que se concreta en el 2005 y es el modelo que se siguió, aclarando que es para influenza aviar. Se extrapoló, y está dando buenos resultados. El número de casos ha bajado, la detección es más efectiva. Vamos por buen camino.”




Los historiadores debaten si Moctezuma no fue derrotado primeramente por el Cometa Haley que por los conquistadores mismos


¿Por qué la gente muere en México?

En el momento en que escribo, hay tan sólo tres muertes fuera del territorio nacional: dos en Estados Unidos (una víctima era mexicana) y una en Canadá, esto aún cuando es nuestro vecino del Norte quien padece mayor número de infectados corroborados. Los expertos siguen preguntándose por qué el virus parece más fuerte en México que en otros países donde se ha presentado de forma débil. Hasta este momento, y aún sin contar con información incompleta, nada parece indicar que la variedad en Estados Unidos sea distinta a la mexicana.

Wendy Barclay, quien es profesora de virología por la influenza en el Imperial College de Londres comparte en la revista británica New Scientist algunas observaciones informadas intentando responder esta aparente contradicción. En resumen sugiere que la alta mortalidad en México tan sólo parece ser alta, pero que en realidad el número de casos no confirmados podría ser mucho mayor sin que estos hayan sido reportados porque el virus, todo parece indicar, es en general débil, pudiendo requerir exposiciones especialmente altas y un ambiente propicio para volverse grave.


“Una respuesta simple” escribe “es que han habido muchos más casos débiles en México de los que han sido enumerados hasta ahora y que la tasa real de mortalidad es más probablemente de entre 1 a 2%. Esto sería fiel a lo que ha sido visto durante pandemias previas como la de 1957 (H2N2) la influenza asiática o la fiebre de Hong Kong de 1968 (H3N2). Aún con la influenza española de 1918, la cual mató a millones, la tasa del número de muertes se estima entre 2.5 y 5%.”


“Eso es probable” responde Mary Nettleman, presidenta del Departamento de Medicina de la Universidad Estatal de Michigan al compartirle esta hipótesis. “Lo que estamos viendo en México es la punta del iceberg en cuanto a que su base es una gran cantidad de personas que obtuvieron la infección y no se enfermaron mucho. Nos estamos concentrando en la gente más enferma porque a ellos los podemos identificar fácilmente. Aún en los Estados Unidos, si alguien tuviera una infección débil y se recuperara, probablemente no lo sabríamos que la tuvieron –en este momento buscamos tan duro que podríamos encontrarla, pero de otra manera podríamos no saberlo. Fuí a Cancún a principios de abril y tuve un tiempo maravilloso, y regresé con salud. Si tienes una enfermedad débil no necesariamente piensas que tienes algo que es nuevo o novedoso o poco usual.”


Información publicada en el semanario Science el pasado 14 de mayo apoya las pasadas hipótesis. El estudio, proveniente de un amplio equipo liderado por Neil Ferguson del Imperial College de Londres, calcula que entre 6,000 y 32,000 infecciones ocurrieron en México para el 30 de abril, cifra a la cual se llega comparando patrones de viaje internacionales y los casos confirmados a nivel mundial. El cálculo efectivamente deja a los casos fatales entre un 0.4 y un 1.4 por ciento, teniendo a la población de La Gloria, en Veracruz, como su punto de origen a mediados de febrero, donde cerca de la mitad de la población sufrió de enfermedades respiratorias agudas.


La doctora Barclay también discute la posibilidad de que los casos de mortalidad Mexicana se hayan complicado por co-infecciones con otros patógenos, los cuales generarían juntos un peor desenlace, o, por otro lado, que por alguna razón la población nativa de México está predispuesta a reaccionar peor a esta cepa de influenza. Ambos escenarios son poco probables: “No hay evidencia para apoyar estas posibilidades, pero sin embargo se tienen pocos detalles clínicos de cualquiera de los casos.”


También comparte otros posibles razones: “Pudiera ser que los viajeros que se expusieron sin intención a la influenza porcina, experimentaran dosis más pequeñas que aquellas víctimas mexicanas cuyas circunstancias no han sido descritas aún (…) Más aún, Europa y Norteamérica están totalmente fuera de la temporada de influenza y las condiciones climáticas pueden ser desfavorables para la transmisión de altas dosis. Contactos con viajeros al regresar pudieron adquirir la infección a una dosis disminuida que aquellos individuos en México. Lo que es seguro es que, en la medida que el número de casos fuera de México crece, tendremos una mucho mayor idea de lo que es el virus de la influenza.”


Desde luego persisten otras razones, como lo describen Marc Lacey y Elisabeth Malikin en el New York Times comentando el primer caso de influenza detectado en México: Adela María Gutiérrez, quien llegó al Hospital General de Oaxaca después de haber padecido la enfermedad por más de una semana. El rotativo reflexiona: “grandes cantidades de gente se auto prescriben antibióticos, toman medicina homeopática, o buscan misteriosas inyecciones de vitaminas. Para muchos, sólo cuando todo lo demás falla, van al doctor, quien puede o no estar preparado.” Pero aún hay más: “También hay razones lógicas por las cuales los mexicanos se mantienen alejados de los hospitales. En instalaciones sobrepobladas, se quejan que son con frecuencia rechazados, tratados por doctores indiferentes y dejados a esperar indefinidamente (…) El esposo de la señora Gutiérrez, Luis, dijo el martes en una entrevista en su casa que cuando cuando llegó al hospital no habían camas disponibles, y no había respirador. Le dan preferencia a gente que está sangrando o cercana a la muerte, afirmó”.






La agente Dana Scully intenta calmar un pueblo sumido en crisis nerviosa en el capítulo de los Expedientes X, War of the Coprophages


¿Epidemia de miedo?

Es un círculo vicioso, desde luego: los medios llenan a la gente de ideas, y esta reacciona, lo cual se refleja en sus hábitos de consumo, trabajo y convivencia diaria. Cuando uno observa al comercio sufrir ante estos efectos, uno debe preguntarse quién al final del día quién habrá creado el mayor daño, ¿el virus o nuestro miedo a él?


“En 2007, según el INEGI, ocurrieron 12,927 defunciones por influenza y neumonía en México” escribe Luis González de Alba en su columna en Milenio. “Se acumulan ambas porque la influenza, o gripa, debe complicarse para que ocurra un deceso. Pero 13 mil muertos son casi el triple que los muertos por sida: 5,099 ese año. Los cinco meses de la temporada de influenza produjeron en promedio 1,250 defunciones cada dos semanas… sin ser noticia ni alarmar a nadie. En dos semanas de influenza A H1N1 llevamos 48 defunciones…”


“Han cerrado muchas escuelas en Nueva York, pero no han recomendado que la gente deje de congregarse en lugares públicos, aunque tiene esa opción, desde luego” responde la doctora Nettleman al hacérsele observar el contraste de medidas entre México y su país: “En los Estados Unidos hemos visto tan sólo una muerte (en ese momento) y muy pocas hospitalizaciones. La razón por la cual lo tomamos en serio es por la experiencia mexicana, porque hemos visto cuán conflictivo ha sido para ustedes este problema, aunque nosotros no hemos visto tantos problemas, así que la gente está operando relativamente como siempre. Las escuelas se cierran si existen casos confirmados de fiebre porcina. La Organización Mundial de la salud ha dicho que probablemente es demasiado tarde para contener al virus. Si comenzáramos a encontrar casos de muertes inexplicables, probablemente comenzaremos a tomar medidas similares a las de México.”


¿Las medidas del gobierno son correctas?

“Creo que es prudente que México tome pasos significativos, porque aún sabemos muy poco, y porque parece que México tiene la mayoría de los casos. Creo que eso es prudente. No conozco todos los pasos que México está tomando. No quiero especular sobre todo lo que se haga. Pero creo que si tuviéramos una experiencia idéntica en una de nuestras comunidades estaríamos haciendo algo similar.”


El estudio publicado en Science, finalmente, da una cifra de transmisibilidad resultando similar o menor a las simulaciones computacionales con las cuales se tomaron las medidas políticas, avalando así a las desiciones apoyadas en tales simulaciones.


Como corolario, en México apostamos a que la comprensión y explicación de la ciencia era un lujo para nuestra realidad. Nos equivocamos, y en esa equivocación hemos pagado un gran precio.



"La punta del iceberg" de la expresión, pudiera explicar el número de muertes en México, donde la base está confromada por una extensa cantidad de gente que ha enfermado de manera tan ligera que fue a penas perceptible.


Up date

En la medida que hemos aprendido más sobre el virus n1h1, las hipótesis presentadas en nuestra publicación original se han solidificado. Al tiempo que la OMS ha elevado el nivel de alerta a nivel seis, lo que representa una pandemia de escala mundial creando énfasis en la fabricación de suficientes vacunas, el semanario británico Nature publica esta semana un estudio sugiriendo que esta cepa derivada del virus porcino ha estado presente por mucho más tiempo que el que se había pensado (de nuevo, la teoría del iceberg). Así mismo, advierte sobre la posibilidad de súbitos cambios en este virus, recomendando su estrecha vigilancia. El reporte puede ser leído en la siguiente liga:

http://www.nature.com/nature/journal/vnfv/ncurrent/pdf/nature08182.pdf

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